A raíz de la experiencia vivida por Messi junto a la selección Argentina ha surgido un debate en redes sociales sobre el rendirse o seguir adelante. Algunos argumentan que Messi, siendo ejemplo para muchos niños, no debería renunciar a la selección Argentina, que debería seguir intentando por todo ese discurso de luchar para lograr los sueños. Pero tal vez no se han dado cuenta que Messi ya ha luchado y ha logrado sus sueños, que ganar junto a la selección Argentina es otra meta más, pero esta vez es distinto.

A los hijos (para padres), estudiantes (para profesores), y en general a todos los niños hay que enseñarles que sí, para triunfar en la vida hay que luchar duro, pero que también hay unos sueños más difíciles de alcanzar que otros.  Los sueños más difíciles son los que implican a otros como por ejemplo, luchar por un matrimonio, por una familia, por un cambio educativo, por un cambio en el trabajo, por cambios en un país. Todos esos cambios dependen no solo de uno, sino de las voluntades y ganas de los demás.

Los jóvenes deben aprender que,  a pesar de todo el conocimiento y el éxito que tengan como personas, cuando se requiere de la participación de otros para sacar un proyecto adelante, solo la voluntad y la visión en un solo objetivo lo logrará. Es necesario que los niños comprendan la diferencia entre los triunfos personales y los éxitos colectivos, y que en la vida hay muchas personas luchando, pero también hay otras obstaculizando, y que a veces hay que tomar otro camino para superar los obstáculos.

Hay que enseñar a los niños, a los hijos, a los estudiantes que no siempre se puede luchar en contra. La vida se trata de estrategias, y renunciar cuando nadie apoya es una de ellas; esto no nos hace cobardes, nos da perspectiva para tomar decisiones y analizar si existen otras formas de lograr las metas.

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