¿Capacitarse o no Capacitarse?

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¿Para que tantos cursos de capacitación? fue la pregunta que un compañero de trabajo expresó cuando nos notificaron que debíamos asistir a un taller. Me sorprendió la reacción porque soy un tanto fanática de las capacitaciones, no por coleccionar certificados, sino porque siempre se aprende algo nuevo ya que asistir a cada curso me ha permitido conocer personas, aprender de sus experiencias, y por supuesto aprender de los expositores.

He asistido a muchos congresos, talleres, y cursos, algunos han sido muy buenos, otros no tanto, pero en todos he aprendido algo. Se aprende no solo cosas nuevas, sino prácticas que no deben realizarse o formas en las cuales no presentar información. Por todo esto, una capacitación nunca está demás y más aún en estos tiempos en donde la información es abundante y estamos sujetos a la infoxicación.

Un profesor, al igual que un doctor, no debe dejar de capacitarse porque al conformarse con lo que sabe corre el riesgo de arruinar pensamientos y cortar inspiraciones. Un profesor que siempre aprende puede motivar a sus estudiantes a conocer más y a ser curiosos porque demuestra pasión por el conocimiento.  ¿Capacitarse cuesta? ¡Claro! Cuesta tiempo y dinero, ¿Se recupera la inversión? Si, la inversión se recupera a largo plazo, poniendo en práctica lo aprendido, guiando a los estudiantes hacia un camino de luz que los aleje de la ignorancia y los peligros de la vida.

“Un profesor, al igual que un doctor, no debe dejar de capacitarse”

Pero, muchas veces los profesores, y cualquier profesional en general, busca un retorno de la inversión en capacitación en términos monetarios, es decir, un mejor sueldo, un mejor puesto.  He ahí el dilema, una sociedad que no ve en la capacitación el instrumento para hacer grandes cambios solo esperará un retorno económico puesto que el empleador pagará en la medida en que la persona se capacite o simplemente no lo hará porque no cree en las experiencias que el empleado adquiere en la capacitación.

Si hiciera un recuento de todo lo que he invertido en capacitarme, ciertamente podría decir que ninguno de los sueldos que he recibido durante mi vida laboral me alcanza para recuperar la inversión económica. Pero, el conocimiento que he adquirido y que a menudo comparto con otros es verdaderamente invaluable. ¿Me sirve de algo? Si, me ayuda a evaluar críticamente la información que recibo de cualquier fuente y a refutar lo que considero que no es útil, principalmente me ayuda a enseñar a otros que las cosas pueden ser diferentes.

 

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