Internet nos ofrece muchos beneficios pero también nos expone a muchos riesgos, no solo de tipo criminal, también de manipulación de nuestras creencias y conductas. Hoy más que nunca, la humanidad está expuesta a una nueva forma de esclavitud, estamos a merced de aquellos que tienen el poder de controlar los medios y pagar para que se difunda cualquier tipo de noticia. Todos sabemos que los medios de comunicación siempre han sido criticados por la parcialidad con la cual manejan las noticias ya que siempre vemos más de un cierto contenido que del otro; hoy en día, gracias a Internet ese facilidad para manipular la información se ha incrementado increíblemente.

En muchos países hemos podido ver como se lanzan a la web toda clase de ideas a una velocidad impresionante con el único propósito de encender la hoguera de la mentira, la burla, y el desprestigio. Esta forma de difundir información falsa se aprovecha y hace fácil uso de los jóvenes quienes son ávidos consumidores de los medios sociales, y es sorprendente la escasa oferta de programas de educación que ayuden a los ciudadanos a aprender como filtrar la información.

Un nuevo termino: el astroturfing

Según Wikipedia, el término astroturfing se refiere a: “campañas de relaciones públicas en el ámbito de la propaganda electoral y los anuncios comerciales que pretenden dar una impresión de espontaneidad, como nacida de una fuerte relación con el entorno social”. Hablando en cristiano, son campañas publicitarias que se difunden para esconder una acción política o comercial y mostrarla como si fuera una reacción propias de las personas. Por ejemplo, alguien lanza un rumor sobre algún hecho de corrupción en forma de noticia y la comparte, mostrando un sentimiento de indignación para atraer a los demás y lograr que se difunda en las redes sociales. Las entidades o personas que lanzan esas campañas se conocen como astroturfers o intoxicadores porque su objetivo es sembrar la discordia entre las personas y no permitir un análisis objetivo de la información.

Actualmente esta práctica está muy extendida en muchos países y sus principales victimas son los jóvenes quienes no conocen estrategias para analizar la información, identificar características de las páginas falsas, y verificar las fuentes. Pero no solo los jóvenes son presas fáciles del astroturfing, también lo son los adultos que no tienen habilidades digitales para gestionar la información que reciben. Es muy común ver en redes sociales como se comparte todo tipo de información política o científica sin el menor análisis, generalmente ni siquiera se toman la molestia de leer la noticia completa y si lo hacen no van más allá del contenido, no buscan el posible origen de la información.

¿Cómo contribuyen los consumidores de redes sociales al astroturfing?

Todos conocemos la variedad de tests de personalidad que circulan en Facebook y que nos invitan a saber cosas como ¿Te sientes tristes con frecuencia? ¿Cómo reaccionas ante el peligro? ¿Realizas tus tareas a tiempo? ¿Eres romántico? etc. Pues bien, según un artículo publicado en el New York Times, existe una empresa llamada Cambridge Analytics que durante muchos años ha utilizado Facebook para construir perfiles psicológicos de posibles seguidores de políticos candidatos a la presidencia, en este caso, en Estados Unidos. En pocas palabras, la información que los fanáticos de esos cuestionarios ponen en Facebook les permite a los astroturfers captar victimas para mostrar la información que les interesa difundir; por eso la próxima vez que vea en su perfil una noticia inquietante ya sabe ahora como le ha llegado.

Otra forma de sembrar discordia es mediante la creación de grupos de seguidores en Facebook, un ejemplo es el caso de una unidad de fuerzas especiales de la armada británica quienes han utilizado la popular red social para incitar a las personas a reaccionar y participar en guerras informativas de oposición, en este caso contra la guerra en Afganistán.

Sin ir más lejos, en Ecuador, las redes sociales fueron un hervidero de chismes y noticias falsas que en las pasadas elecciones se divulgaron para desprestigiar a los principales candidatos. Hoy en día vemos como los ciudadanos se enfrentan todos los días en las redes sociales con insultos cada vez más agresivos que al final no resuelven nada más que alterar la paz y la convivencia digital.

Gracias al poco interés por aprender sobre temas como cultura digital, competencia digital, ciudadanía digital, es muy fácil ser presa de los intoxicadores de redes sociales. Se hace urgente que padres de familia y educadores tomen conciencia sobre la importancia que tiene la formación personal en el uso eficaz y responsable de la tecnología y abandonen esos prejuicios de que los jóvenes de hoy ya lo saben todo sobre tecnología, no deben ser cómplices de la manipulación digital de la información, hay que hacer algo, hay que educarse.

*Este artículo está basado en la publicación de Kelly Walsh “How they’ve been using the web to manipulate us”.

 

 

 

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